• Jaime Chuchuca Serrano

Ucrania, la joya


Jaime Chuchuca Serrano

 

Las dinámicas de confrontación entre Rusia y Ucrania no son nuevas. Las últimas datan por lo menos desde 2014, en que Crimea y Sebastopol se adhirieron a Rusia, a lo que se opuso EEUU y la Unión Europea. Pero antes de llegar a los por menores recientes, hagamos un flash back. Entre los siglos VI a. c. y III d. c. Ucrania fue parte de Grecia y más tarde del Imperio Romano, luego del Imperio Bizantino y en el siglo VII d. c. fue conquistada por la Gran Bulgaria y después por el pueblo turco. Desde el siglo IX, los territorios que se conocen como Ucrania, Bieolorusia y Rusia occidental fueron poblados por los rusy, y así se fundó Rus de Kiev, uniendo todos estos territorios. Entre los siglos IX y XXI Ucrania, Bielorusia y Rusia han mantenido una cultura e historia común. Pero no nos adelantemos. Rus de Kiev en el siglo XIII fue invadido por el Imperio Mongol y después por Galicia y Volynia, y en el siglo XV por Polonia y Lituania. Cansados de estos últimos, los pueblos ucranianos hicieron alianza en el siglo XVII con el resto de pueblos rusys que habían fundado el Imperio de Rusia. En el siglo XVI, Bielorusia también se unió al Imperio Ruso. Entre el siglo XVII y comienzos del siglo XX los territorios rusys mantuvieron unidad administrativa, política y religiosa.


Un año antes de finalizar la Primera Guerra Mundial (1914-1918), estalló la Revolución Rusa (1917) y exigió la paz ante la guerra. En medio de crueles negociaciones, Ucrania fue dividida en varias partes y entró en guerra civil desde 1917 a 1923. En 1918 se firmó el Tratado de Brest-Litovsk y la naciente Rusia Socialista perdió parte de Ucrania con las potencias centrales. Ahora la República Popular Ucraniana (Ucrania Occidental) era apoyada por las potencias centrales y la República Socialista Soviética de Ucrania por Rusia. Pocos años después Ucrania Occidental se incorporó a Polonia. En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) por fin Ucrania logró unificarse y se integró a la URSS.


Con la disolución de la URSS en 1991, Ucrania y otras repúblicas fueron forzadas a la separación. En la década del noventa y el siglo XXI, Ucrania llegó a varios acuerdos comerciales con Rusia. Por su parte, la Unión Europea y EEUU hicieron los suyos interfiriendo en las relaciones de Ucrania con Rusia. Los ucranianos han protestado en reiteradas ocasiones en contra de los acuerdos lesivos con la Unión Europea. El gobierno de las élites neoliberales de Petro Poroshenko (2014-2019) cerró los acuerdos con la Unión Europea y EEUU, desplazando a Rusia. Volodomir Zelenski, presidente actual, ha continuado con el guion acercándose a la OTAN y generando gran enemistad con Rusia por la disputa de la región de Donbass, Crimea y zonas hidrocarburíferas. El conflicto actual muestra la increíble ambición de EEUU con un país que ni siquiera tiene frontera; mientras que en los lados ruso y ucraniano se empuñan las armas diseñadas por el militar soviético Mijaíl Kalashnikov.

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