• Jaime Chuchuca Serrano

¿Recomposición del orden mundial?


JAIME CHUCHUCA SERRANO

 

La gran caminata china hacia la hegemonía dura varias décadas y es reñida. El crecimiento constante de China, incluso en el primer año pandémico (2,35%), son su carta de presentación. Si bien EEUU tuvo una contracción en 2020 (-3,4%), se ha recuperado para 2021. En todo el planeta, un puñado de ricos han incrementado su capital multimillonario en plena pandemia. En el sistema coronavírico, China realizó grandes contactos con todos los países por comercio, vacunas, créditos e inversión. EEUU, fue a la zaga. La guerra económica entre EEUU y China, que viene desde el gobierno de Trump, no ha terminado.


Ahora bien, la guerra de Rusia-Ucrania pasó de ser un conflicto por la independencia de algunos territorios, a representar los cambios de la hegemonía global y el reacomodo de las fuerzas sociales y económicas. Los hechos han mostrado crudamente que en economía lo más importante son las relaciones sociales de poder sobre las poblaciones, territorios, recursos naturales, producción, mercancías, transporte. En estos días, Rusia libra batalla en dos frentes, el uno bélico y el otro económico. Las sanciones económicas en contra de Rusia, impuestas por los miembros de la OTAN, tenían como objetivo derrumbar el sistema económico ruso. Para el 7 de marzo, el cambio de cada dólar llegó a 143 rublos, cada euro a 133 rublos, es decir, casi el doble de lo que costaba. No obstante, después de las medidas tomadas por Rusia el 25 de marzo, en una semana el dólar bajó a 81,75 rublos y el euro a 93 (30 de marzo). Aunque la estabilidad del rublo está por verse, no hay duda que las cuerdas de la economía global son multipolares.

Ni EEUU, ni Europa esperaban que Rusia pida rublos a cambio de sus recursos y productos, ni que varios países de Asia empiecen a negociar con Rusia en mejores condiciones.


La lección de Rusia para el tercer mundo es que el manejo soberano de los recursos naturales y la moneda nacional pueden fortalecer sustancialmente las economías internas. Desde hace algunos años, Rusia y China comercian en yuanes (la moneda china); ahora en medio de la guerra, Xi Jinping empezará en poco tiempo a expandir este modus operandi, debido a los riesgos del sistema financiero manejado por EEUU y Europa, que embargaron más de 300 mil millones de dólares de Rusia que se encontraban en cuentas extranjeras. La guerra Rusia-Ucrania no solo ha subido el barril del petróleo, el gas y los combustibles, también ha generando una crisis alimentaria en distintas regiones. Decenas de productos no pueden entrar ni salir de los países en conflicto. Hay una recomposición del orden mundial, donde EEUU piensa en mantener su hegemonía y el circuito del dólar, mientras que Rusia y China apuntan a la necesidad de un consenso imperialista para equilibrar las fuerzas.

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