• Fanesca Política

Nos prohíben contagiar esperanza




María Galindo

Imagen: eju.tv

Población hacinada bajo las siguientes condiciones: alrededor de treinta carpas de más o menos tres por tres metros para cuatrocientos ochenta personas. Entre catorce y seis personas por carpa, seis colchones de una plaza por carpa, donde en cada colchón en muchos casos deben dormir dos personas. Una frazada por persona en un clima donde las temperaturas en la noche llegan a los  0 y 3 grados centígrados. Colchones sobre el suelo de plástico no aislante. Diez baños para mujeres sin ducha, diez para hombres y, hasta donde sabemos, no hay papel higiénico, basurero, ni agua corriente hasta el momento. Desconocemos el tipo de alimentación que recibirá esa población. Sin luz, ni acceso a carga de teléfonos (o sea incomunicados), con documentación secuestrada por el ejercito y bajo vigilancia militar armada  (por si acaso el secuestro de documentos no está permitido ni en los campos de refugiad@s siri@s en Grecia).

¿Qué es eso?

Un campo de refugiados, de desterrados, de parias, de exiliad@s del neoliberalismo que han cometido el pecado de ser de piel morena, de ser la masa anónima, de pertenecer a la Bolivia en diáspora. La Bolivia que genera el cuarto ingreso económico más importante del país.

Sus oficios: trabajador@s temporeros de la economía chilena, cosechador@s o embaladores de fruta, trabajadoras del hogar, albañiles que fueron despedid@s de sus trabajos y que llegaron a pie hace seis días a Huara desde distintas regiones de Chile.

El ministro fascista, que es el que gobierna en realidad el país, Fernando López, dice que ha dormido una noche ahí y que es comodísimo, porque quiere jugar a Rambo. Como si fuera Dios lanza además la sentencia de que no puede haber un éxodo de bolivianos que quieran retornar.

Claro que habrá un éxodo de bolivian@s, porque somos una sociedad históricamente en diáspora y es posible que much@s quieran o necesiten o no tengan ninguna alternativa que no sea regresar. Por eso justamente ha montado este campo de concentración nazi en la frontera, para que ninguno más se entregue como cordero a las autoridades bolivianas, para que ningun@ más se atreva a asomarse a eso que llamamos frontera.

La frontera que han instalado con esta acción no es la frontera física; no seamos simples por favor. Lo que se acaba de construir es una frontera política que define quienes merecen ser tratad@s como bolivian@s y quienes no. Resulta que Fernando López, el ultra nacionalista que dice que lucha por la bandera y la patria, tiene ahora el derecho de quitarles eso que él llama patria .

Cuando la gente se queja de algo los militares les responden: si no te gusta ándate a Chile a pie, un Chile que obviamente no les recibiría. Están en el limbo, en lo que yo llamaría el primer campo de concentración fascista del siglo XXI en Bolivia. No están ya en Chile, pero tampoco están en Bolivia, porque no tienen derecho a la comunicación, la alimentación, el descanso, la privacidad, el agua, el aseo, etc.

Condenan a est@s bolivian@s, algun@s de hasta un añito, dizque a medidas estrictas que les garantizan el contagio, el resfrío, la neumonía, la violencia simbólica militar, sino inclusive la violencia militar directa en nombre de la salud de tod@s l@s once millones de bolivian@s. Con estas medidas dice que nos están protegiendo del virus. Se encargarán de controlar la información que salga del campo de concentración y si se enferman o mueren nunca lo sabremos. Es eso lo que estamos permitiendo.

Hemos ofrecido el espacio [instalaciones de Mujeres Creando] para doce mujeres embarazadas y con wawas [bebés] o de la tercera edad para abrir un mensaje de solidaridad, para romper la pasividad en la que nos quieren meter los del gobierno. Para dejar claro que la emergencia es sanitaria y no militar, y que las soluciones las puede aportar sumando fuerzas también la propia sociedad. Se niegan a dar paso a esas doce mujeres, a pesar de la intermediación de varios organismos internacionales, porque no quieren que se instale un lugar como la Virgen de los Deseos de Mujeres Creando a propagar esperanza, prefieren el mensaje militar a costa de propagar el Covid-19.

Hemos ofrecido nuestra casa cuando el ministro López dijo que no había lugar para que hagan su cuarentena; hemos hechado por tierra todos sus argumentos. Ahora queda claro que el cálculo es político y nada más se trata de un acto de crueldad sin argumentos.

Hemos buscado la alianza con Ximena Galarza [periodista], porque es una amiga con quien discrepamos ideológicamente, pero con quien siempre nos hemos respetado y nos seguimos respetando. Hemos tenido la vana ilusión de que ella, con sus interlocuciones a alto nivel, pudiera ablandar los corazones del fascismo boliviano. No lo ha logrado; no la responsabilizamos por esto, porque ella no es autoridad y ningún poder tiene. Ha tenido el derecho de retornar al país de un viaje y estar junto a su familia como ella quería, ha tenido el derecho de hacer disciplinadamente su cuarentena en su casa ¿Por qué eso que Ximena Galarza con justicia puede gozar no puede ser para tod@s l@s bolivian@s? A ella solo nos resta pedirle que no les lave la cara a los del gobierno.


Lo que se acaba de construir es una frontera política que define quienes merecen ser tratad@s como bolivian@s y quienes no. María Galindo

Un gobierno fascista, nacionalista, que proclama el valor del embarazo y de la familia hoy priva a l@s nadies de ese derecho.

Se trata de un campo de concentración racista y clasista. Su delito es llegar por tierra y no por aire, su delito es ser trabajador@s temporer@s.

Si tu te alegras y justificas y te sientes mas segur@ en tu salud con esta medida, si de veras te crees que te están protegiendo, te engañas. Hoy son ell@s mañana puedes ser tú.

Estamos en manos de gente irresponsable que para empezar divulga cada noche cifras oficiales falsas, porque no existen los reactivos, ni los exámenes para saber cuant@s contagiad@s reales hay en el país. Como dice Urenda [Secretario de Salud] desde Santa Cruz: puede haber decenas o centenas de asintomátic@s, hasta en el gabinete ministerial.

Lo segundo, las falsas cifras del departamento y la ciudad de Oruro, donde han querido montar una burbuja mentirosa con la que generar obediencia y sumisión que no están logrando ni en El Alto, ni en el Beni, ni en Riberalta, ni en muchos puntos del país donde el descontento y la falta de coherencia del gobierno hacen que la gente salga a buscar su sustento sí o sí.

Además, el propio gobierno es propagador de colas largas de gente amontonada y desesperada de cobrar un bono que puede ser la renta dignidad, el bono familia o el bono canasta en un gigantesco escenario de confusión. No han podido distribuir una canasta fresca de alimentos porque no tienen capacidad para gestionar sino vigilancia y movimiento de tropas.

El país esta a punto de caer en un profundo colapso del que solo nos puede salvar la acción colectiva y desobediente.

Ninguna de las medidas lanzadas es clara, no sabemos de donde sale el dinero, ni de donde se lo quita. No sabemos si realmente alcanzara para tod@s l@s destinatari@s y por eso mismo la gente se desespera en cobrar lo que sea y como sea.

Hay donaciones internacionales, pero no se sabe como se las maneja. He recibido del hospital de Sica Sica una larga denuncia acompañada de fotografías sobre el ridículo kit de salud que esta distribuyendo el ministerio y que funciona como un placebo para calmar conciencias, para maquillar malgasto y para simular acción.

Si lo que queremos es vivir necesitamos desobedecer. Si lo que queremos es conocer la verdad, lo que necesitamos es no tragarnos las mentiras pasivamente. Si lo que queremos es morir entonces el camino mas seguro es hacer lo que hizo el gerente general de Axs Bolivia, llamar al SEDES, creer en el alcalde Revilla, hacer caso al gobierno,y quedarnos tranquilos esperando que una masa de fascistas resuelva una situación para la que siempre tendrán el pretexto de decirnos que es una crisis mundial donde nadie ha aportado una solución, ni los países como ellos los llaman “mas organizados”, “muy desarrollados”. Si esos países no han podido, dirán, nosotros tenemos el derecho no solo de equivocarnos, sino además de montar un campo de concentración nazi para matar a población civil de enfermedad y frio en un cerco militar de vigilancia, incomunicación y miedo.

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