• Jaime Chuchuca Serrano

La incógnita Yaku Pérez

Actualizado: ago 2


JAIME CHUCHUCA SERRANO

En un artículo de fecha 24 de enero aseguré que a la segunda vuelta podrían llegar Arauz y Pérez, analizando distintas variables del comportamiento electoral ecuatoriano y contradiciendo a las 19 encuestadoras registradas en el CNE que posicionaban a Arauz y Lasso. La última semana de enero y la primera de febrero han sido marcadas por una fuerte contracampaña del correísmo contra la figura de Pérez ¿Acaso no creen en sus propias encuestas? El martes 2 de febrero, Lasso en una entrevista con La Posta enfatizó que votaría por Pérez si este pasaría a segunda vuelta. Esta opinión de Lasso refleja una real posibilidad, pero también envuelve una contracampaña a la candidatura de Pérez, sobre todo para el voto de izquierda. El lenguaje y las conductas de los líderes correístas y lassistas dan por cierta la posibilidad de que Pérez llegue a segunda vuelta, aunque en algunas de sus encuestas figuraba tercero o en el pelotón de los otros. No obstante, las expresiones de Correa y Lasso respecto a Pérez muestran algo más: sus estrategias políticas.


Por un lado, el discurso de Correa y Arauz contra Pérez es el mismo de siempre, lo caracterizan como un enemigo. La discriminación de Correa a Pérez es de lo más hacendataria, le llama “indio falso”, “indígena disfrazado”, “enano” y otros calificativos que no hacen falta repetir y que indican la configuración cotidiana del discurso político correísta. El discurso discriminatorio contra una candidatura de izquierda que ha gastado el mínimo electoral, como lo muestran algunos observadores, tenía el objetivo maquiavélico de dividir la votación de Pérez, aunque en realidad parece que no les resultó.


Por otra parte, el discurso político de Lasso, aparentemente de consenso, que menciona la posibilidad de llamar a votar en la segunda vuelta por Pérez, encierra algo más que es la estrategia política de la derecha tradicional: la cooptación del contradictor, el reclutamiento del funcionario o incluso el sometimiento. Tal y como ocurrió con Correa y Moreno. La cooptación de Correa fue de pactos, trabajó para los intereses de varias familias ricas como los banqueros, pero también creo su propia burguesía; asimismo Moreno, con sus pactos, desveló sus verdaderos intereses y cogobernó con el empresariado rico y las transnacionales.


Arauz anticipadamente defiende la impunidad de Correa y sus adláteres, como si la corrupción y los sobreprecios en las obras y la administración pública fuesen inexistentes. Lasso es el único que defiende aún la impunidad de Moreno, mientras que Arauz y Pérez aseguran que actuarán con mano dura contra el presidente con menor credibilidad en la historia patria. Pérez de llegar a la segunda vuelta e incluso de ganar la presidencia de la república, tiene como principal responsabilidad, aparte de cumplir su plan de gobierno, la de no sucumbir al sometimiento y cooptación de las burguesías ecuatorianas y las transnacionales, la de gobernar, como dice en sus discursos, con el pueblo pobre.

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