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Ecuador: Estado quebrado





Imagen: clarin.com

En números absolutos, el PIB de Ecuador ha caído un 10%. La frase “hemos perdido miles de millones” de las cámaras de producción y del gobierno son antihumanas y anacrónicas. El error que cometen los economistas neoliberales es pensar en ganancias en tiempos de la emergencia pandémica. No se han puesto a cavilar que sin seres humanos no hay economía posible.

El Estado ecuatoriano está quebrado y hay que ser sinceros con la población. Se desarrolla la crisis mercantil, financiera, social y estatal.

De los 15.300 millones que recibirá este año el gobierno, 8.621 millones se irán en salarios, los cuales si se tocan generan una crisis social y fomentan el desempleo. El ingreso petrolero de Ecuador es de cero. El actual déficit del gobierno es de 7.235 millones de dólares (porque aspiraba a tener más de 22.353 millones de ingresos), pero asimismo, de enero a mayo, según la Asamblea Nacional, 8.000 millones se dilapidaron en corrupción y sobreprecios. La salud ha sido tomada siempre como botín político, al igual que el petróleo y otros recursos naturales. Es urgente acabar con la estructura de corrupción estatal e interestatal.

El gobierno ha recibido 1.490 millones de dólares de préstamos del FMI, BM, CAF para la emergencia, pero la mayoría se están yendo en créditos con los empresarios. Si hay sectores que deben tener recortes presupuestarios no son la educación y la salud, sino, por ejemplo, los militares y policías que han ampliado su presupuesto en varias decenas de millones. Si un empresario tiene 100 millones de dólares en sus cuentas y millones no tienen salarios ni ingresos de ningún tipo, están a la voz del día la muerte por hambre, por enfermedades fácilmente curables, los saqueos, la desesperación total.

Para eso hay que entender que la emergencia mundial cambia las modalidades del trabajo. El Estado ecuatoriano no tiene la capacidad para controlar a las miles de empresas y microempresas. Una fábrica abierta sin el protocolo de bioseguridad mínimo es un peligro total. Los capitalistas han caído en la inhumanidad total de exponer una vida por un sueldo básico paupérrimo.


El Estado ecuatoriano está quebrado y hay que ser sinceros con la población. Se desarrolla la crisis mercantil, financiera, social y estatal. Jaime Chuchuca

La Ley de “esclavización” humanitaria no está destinada a mantener los salarios ni la protección en tiempos de pandemia. El gobierno y los asambleístas indolentes, acogiendo la presión del FMI, flexibilizan totalmente el mercado de trabajo. Los empleadores podrán reducir los salarios como les venga en gana. Encima de eso, si el trabajador no quiere que se le baje el salario, el empleador lo puede liquidar monetariamente. Se apertura un nuevo “contrato de emergencia” de hasta 4 años que vulnera varios derechos laborales. Con la reducción de la jornada de trabajo al 50% y el salario al 55%, los empleadores forzarán al incremento de la productividad y a un mayor desgaste de los trabajadores, además de que bajan los aportes al seguro social y se disponen de los días de vacaciones.

 Apenas 3 millones de personas en Ecuador tienen el llamado “empleo adecuado”, de esos 1 millón no tiene salarios casi 3 meses, aquí se incluyen los funcionarios públicos impagos. Según los datos del INEC, sólo 2 de cada 10 personas accederían al trabajo formal. De tal modo que los ingresos por deuda externa que está adquiriendo el gobierno tienen que ser redistribuidos en la población restante, desde la solución de las necesidades básicas de sobrevivencia: hospitales, salud, alimentación, comedores, bonos, créditos poblacionales y no meramente empresariales.

La reactivación económica tiene que pensarse desde los derechos humanos, los ingresos básicos, salarios, protección social, desde las necesidades básicas de sobrevivencia de la población en su conjunto. La economía política del momento es la de los derechos humanos y la vida. ¿Por qué no se le ocurrió a la Asamblea Nacional crear un sistema de seguridad social universal para los ecuatorianos en lugar de aprobar la Ley de “esclavización” humanitaria?

En esta cruda emergencia que nos tocó vivir hay que apelar al humanismo: la solidaridad colectiva, la vida común y los derechos humanos, contra la marea que nos lleva a la más degradante acumulación del capital. La salida está en la independencia económica del Ecuador y no en el sometimiento como colonia a EE.UU y China, cuyos empresarios quieren despojarnos de las empresas públicas y la naturaleza. Si hace falta un nuevo pacto social debe estar sustentado en las aspiraciones populares y sus anhelos históricos de transformación social.

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