• Jaime Chuchuca Serrano

Del fraude electoral al terrorismo neoliberal carcelario

Actualizado: jul 22


por JAIME CHUCHUCA SERRANO

No parece suficiente que por primera vez se hayan demorado 14 días en computar la votación, que por 96 horas seguidas Yaku Pérez este en segundo lugar y que en 3 horas Guillermo Lasso tome su lugar, que el 96% de las actas computadas le den el segundo lugar a Pérez y un 0,94% cambie la tendencia, que se hayan presentado 20 mil actas con inconsistencias sin anular las ilegales, que Lasso y el CNE hayan roto un acuerdo público, que el correísmo y el CNE arremetan contra el contralor Pablo Celi por intentar una auditoría de la información electoral, que los socialcristianos amenacen con juicio político a la Fiscal General Diana Salazar por empezar una indagación, en fin, para el poder no hay elemento probatorio suficiente de fraude. Los ecuatorianos y ecuatorianas comunes y corrientes saben que estas elecciones fueron fraudulentas. En las elecciones presidenciales se disputan los modelos económicos, políticos y jurídicos de los Estados: el correísmo con rasgos neoliberales (Arauz), el neoliberalismo puro y duro (Lasso) y el ecologismo comunitario (Pérez). La consigna neoliberal del dejar hacer y dejar pasar es el núcleo fundante del fraude y el terror en las cárceles.


En las batallas político-electorales se deciden los puestos principales dentro del Estado y las futuras reglas para movilizar el capital público y privado. Las guerras en las cárceles son parte de la economía narco en la sociedad. En nuestro suelo existen Carteles de México, Colombia, pero también de Ecuador que se disputan el mercado de las drogas. La historia colombiana y mexicana de más de sesenta años de narcotráfico y conflicto armado es aleccionadora para saber cómo operan estos grupos para consolidarse como amos y señores. Varias políticas estadounidenses y sus capitales apoyan el narcotráfico en Latinoamérica, así que esta economía es parte de las garras imperiales.


Al mismo ritmo que ha bajado la producción de petróleo y el precio del barril en el gobierno de Moreno, ha crecido la actividad extractiva de la narcoproducción con sus hermanos gemelos del narcotráfico y la narcopolítica. Al igual que la minería trae distintos conflictos sociales, la narcoproducción conlleva niveles descomunales de violencia que han llegado a su nivel máximo en febrero de 2021. El narcotráfico siempre está en las altas esferas. El nudo fundamental es la generación del capital producto de la cocaína que entre Colombia y Ecuador superan los 150 mil millones de dólares, el PIB de año y medio de Ecuador. El dinero se deposita fundamentalmente en el sistema financiero regional, en la compra de bienes raíces, en la formación de empresas de todo tipo: hoteleras, agrícolas, de transporte. El dinero encaletado o en sacos es solo para pagar los gastos operativos menores. Un ejemplo para no olvidar, en abril de 2018 uno de los edecanes de Moreno, un sargento de la Armada, fue detenido junto a 20 sospechosos por vínculos con el narcotráfico (El Comercio, 2018).


El mundo narco forma pandillas, cuerpos armados irregulares, gatilleros, chacales, sicarios, prostitución para controlar y vigilar la producción, la venta y el traslado de la droga; también instituye equipos dentro del Estado con burócratas, militares y policías para manejar los hilos de poder internos; tienen eficaces grupos de empresarios y profesionales de todas las ramas. No obstante la violencia directa y sangrienta se orilla a la periferia, en los suburbios más pobres, donde se reclutan los peones de la violencia. El narcotráfico lucra de la pobreza. Los Carteles de la Droga, nacionales e internacionales, producen conflictos territoriales sangrientos para establecer su poder. El cuento de que Ecuador es simplemente un lugar de paso para la droga quedó en la historia. Ecuador es centro de operaciones del narcotráfico. El secuestro y asesinato de los 3 periodistas ecuatorianos en 2018 a manos de alias El Guacho es parte del ovillo y la escalada de violencia. La guerra que se desenvuelve en las cárceles ecuatorianas durante tantos años, y que ahora se ha convertido en un río de sangre, es parte del tejido económico de la droga.


El Estado es un protagonista fundamental del narcotráfico, al tener el monopolio de la violencia, los burócratas, policías y militares son comprados o amenazados por los capitales del narcolavado. El narcotráfico infiltra las autoridades de las aduanas, los cordones fronterizos, las cárceles, escuelas, colegios, universidades, clínicas, bancos, chulqueros. La cultura narco opera en los programas de televisión, telenovelas, series y películas y que pasan a vista y paciencia del Estado para ganar adeptos sobre todo dentro de la juventud. Las cárceles se convierten en centros comerciales de droga y escuelas de organización y preparación del crimen. Los grandes carteles capitalistas del narcotráfico buscan nuevos mercados y se disputan países enteros, tal y como lo hace cualquier otro capitalista con otros productos, a ellos también les interesa el neoliberalismo, la desregularización total. Los carteles de la droga aprovechan las elecciones para financiar a algunos actores electorales, frecuentemente de derechas, e imponer autoridades.


Coincidencialmente donde estallan los conflictos armados del narcotráfico, los Estados están comprometidos fuertemente con los planes neoliberales. La desorganización y el neoliberalismo se introdujo paulatinamente en las cárceles ecuatorianas desde mediados de los 2000, y llegó a su culmen el 14 de noviembre de 2018 cuando se aprobó el Decreto Ejecutivo 560 con el que se creó el Servicio Nacional de Atención Integral de Personas Adultas Privadas de la Libertad y Adolescentes Infractores del Ecuador (SNAI), así se suplió al Ministerio de Justicia para manejar las 48 cárceles. Ya en 2017 se expuso la falta del 60% de guías penitenciarios. Entre 2018 y 2020 se desvincularon más de 600 guías penitenciarios. En 2019 el déficit de guías carcelarios subió al 70%. La SNAI pidió 18,7 millones USD para el presupuesto de 2019, Moreno solamente entregó 1,8 millones; en 2020 el presupuesto bajó a 1,2 millones y en 2021 a menos de 1 millón. La ONU y la OEA exigen 1 guardia por cada 10 reclusos, Ecuador tiene 1 cada 27. La capacidad carcelaria de Ecuador es 29 mil 463 reos, pero existen 11 mil presos más. Con la población carcelaria de 40 mil reclusos, harían falta 4 mil guías permanentes y de acuerdo a los turnos rotativos y licencias se necesitan 8 mil, no obstante en Ecuador hay apenas 1500 guías. La ONU exige 1 psicólogo/médico cada 100 reos, pero se tiene 1 cada 1000. La tan sonada reducción del Estado que proclama el neoliberalismo y la derecha –hoy en su candidato Lasso–, la flexibilización laboral, los despidos masivos se hicieron realidad en las cárceles ecuatorianas. En EEUU la austeridad fue una táctica para privatizar las cárceles a empresas de las mismas mafias que lucran de los presos como mano de obra y realizan operaciones vinculadas con la droga, ahora en Ecuador también se quieren privatizar las cárceles. La táctica es simple: provocar crisis y terror para decir que lo público no vale y que entren las mafias privadas salvadoras.


La guerra de bandas tiene varios episodios desde 2009 entre Los Choneros y Los Cubanos.[1] En 2009 Ernesto Pazmiño decía que estas bandas están en Latacunga, Guayas y Turi. Sospechosamente en 2009 también estalló el sonado caso Huracán que vinculaba a José Ignacio Chauvin con redes del narcotráfico de los hermanos Ostaiza. Chauvin trabajó de cerca con las organizaciones del correísmo, el mismo Rafael Correa y Gustavo Larrea (El Universo, 2009). La pregunta es ¿en 12 años se desactivaron estas redes y pandillas o se fortalecieron? Por los sucesos de las cárceles, obviamente es lo segundo. Los Cubanos desparecieron por múltiples asesinatos y por fusión con otras bandas. Los Choneros vinculados con el Cartel de Sinaloa continúan vigentes. En 2011 Correa comentó en una sabatina que podría gestionar la reducción de penas y amnistías a Los Choneros si se entregaban voluntariamente; para 2011 esta banda superaba las 300 personas (El Universo, 2011).


Desde 2014 ya eran una constante los reclamos por la falta de presupuesto y personal (Primicias, 2020). En 2015, época de Correa, se fundó por ejemplo la Escuela de Guías Penitenciarios en Pasaje, donde se invirtió 1,5 millones (según fuentes del gobierno), 7 millones de dólares de acuerdo al director de la dependencia; se graduó una promoción de 322 guías y las instalaciones quedaron totalmente abandonadas desde mayo de 2017 en el gobierno de Moreno (Comercio, 2019). Entre 2014 y 2017 hubo tres amotinamientos.

Entre 2018 y 2020 han muerto de modo violento más de 50 reos. El 3 de diciembre de 2019, Telmo Castro, ex capitán del ejército, nexo del Chapo Guzmán en Ecuador, fue asesinado en su celda (Primicias, 2019). En agosto de 2020 fueron asesinados 11 presos en medio de una balacera y descuartizamientos. Si se suman los homicidios en las cárceles entre 2019 y 2020se tiene un total de 54 muertes violentas.La ineficiencia gubernamental es palpable en los anteriores gobiernos de Correa, pero sobre todo en el de Moreno. La matanza de febrero de 2020 supera ya los 80 asesinatos. Hay varias bandas implicadas: Choneros, Lagartos, Lobos, Pipos, ChoneKillers, Tiguerones, AIKQN, etc. Estas batallas campales se fundamentan en el enorme capital que se mueve en los grupos armados delincuenciales, los planes de los grandes jefes capitalistas del narcotráfico y sus relaciones políticas.


La situación de las cárceles es de coimas y amenazas permanentes entre las autoridades, guías y policías. No hay rehabilitación alguna (o es la excepción), la represión, los robos, las violaciones, asesinatos, sicariatos y descuartizamientos se instauran como costumbre, para con estos pretextos vender las cárceles a las mismas mafias. El plan es que se derroche o escasee el dinero, para convertir las cárceles en verdaderas cloacas. El hacinamiento supera el 40%. No hay infraestructuras de alta seguridad ni personal suficiente ni adecuado. Las infraestructuras carcelarias siguen siendo deplorables, sin baños, sin áreas adecuadas; los reclusos son presionados a vivir en la deyección orgánica y social. La mayoría de reos son extorsionados por 100 y 200 dólares para ocupar un espacio. Quien no tiene buenos abogados se pudre con o sin sentencia. Los jefes de las bandas están por sobre los directores de las cárceles y deciden los ingresos de drogas, armas, celulares, computadoras. No hay una adecuada clasificación del nivel de peligrosidad de los reclusos, están mezclados en algunos pabellones indistintamente, lo que reproduce el terror neoliberal carcelario. La violencia traspasa las cárceles y va hacia familiares y allegados de los reos, guías, policías y autoridades. Los funcionarios y familiares entrevistados dicen: “la corrupción viene desde arriba”. ¿A qué tan arriba se refieren: autoridades del Estado o capitalistas de cuello blanco que lavan el dinero? Los rayos X funcionan para los familiares, pero no para las redes coloniales del narcotráfico.


En las cárceles del país se evidencia con sangre el fracaso total del modelo de Estado y gobierno. Es el lugar más vulnerable de la garantía de los derechos, empezando por el derecho de vida. Una función judicial con jueces deshonestos hacen que paguen justos por pecadores y estén libres quienes deberían estar recluidos. La situación de las cárceles no se resuelve con más represión y balas, es cuestión de transformaciones sociales profundas. A mayor crisis económica, mayor desempleo, falta de educación, cultura, salud, sana recreación, es decir mayores niveles de delincuencia. La política pública estatal ha rifado hospitales, universidades, jueces, cárceles y otras instituciones. Las mafias intercalan su trabajo en la sociedad y las instituciones, creer que es un problema particular es cerrar los ojos ante la cruda realidad del terror generado por el narcotráfico. El terror también es utilizado para tapar otros problemas sensibles como el fraude electoral, la corrupción, la escasez de vacunas y la negligencia estatal. El modelo neoliberal insertado en las cárceles y otras instituciones son la principal causa y el moreno-correísmo su principal responsable. Lenin Moreno con sus decretos, leyes, políticas públicas y pandilla de negligentes dejará el mandato manchado de sangre.


Bibliografía

Comercio, E. (24 de Febrero de 2019). Escuela de guías ­penitenciarios, en abandono desde 2017. Obtenido de elcomercio.com: https://www.elcomercio.com/actualidad/escuela-guias-penitenciarios-abandono-formacion.html

El Comercio. (18 de Abril de 2018). Un militar de la seguridad personal de Moreno fue detenido por presuntos vínculos con el narcotráfico. Obtenido de elcomercio.com: https://www.elcomercio.com/actualidad/escolta-presidente-leninmoreno-detenido-narcotrafico.html

El Universo. (11 de Febrero de 2009). ESPECIAL: Caso Chauvin. Obtenido de eluniverso.com: https://www.eluniverso.com/2009/02/11/1/1355/7FE616A35F294607910608119930F142.html/

El Universo. (12 de Octubre de 2011). Correa insiste en el deseo de conceder amnistía a Choneros. Obtenido de eluniverso.com: https://www.eluniverso.com/2011/10/12/1/1422/correa-insiste-deseo-conceder-amnistia-choneros.html

Extra. (08 de Mayo de 2019). ¡Al reo de Latacunga le dieron 31 puñaladas en menos de 30 segundos! Obtenido de extra.ec: https://www.extra.ec/noticia/actualidad/%C2%A1al-reo-de-latacunga-le-dieron-31-punaladas-en-menos-de-30-segundos!-2820629.html

Primicias. (3 de Diciembre de 2019). Telmo Castro fue asesinado en la Penitenciaria del Litoral. Obtenido de primicias.ec: https://www.primicias.ec/noticias/lo-ultimo/telmo-castro-asesinado-en-la-penitenciaria/

Primicias. (3 de Agosto de 2020). Cárceles tienen déficit de casi 70% de guías penitenciarios. Obtenido de primicias.ec: https://www.primicias.ec/noticias/sociedad/carceles-tienen-deficit-setenta-por-ciento-guias-penitenciarios/

Telégrafo, E. (25 de Febrero de 2021). “Los Choneros” y “Los Cubanos” se pelean el poder en las cárceles. Obtenido de eltelégrafo.com: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/judicial/12/loschoneros-loscubanos-carceles-penitenciariadellitoral

[1] En 2009, en el Centro de Privación de Libertad de Latacunga, fue asesinado Darwin Corozo con 31 puñaladas a manos de Ariel Ricardi C.C., alias Cachete, y José Luis R.L., alias Reina. Aunque sus familiares de Corozo ya anticiparon amenazas no se hizo nada (Telégrafo, 2021; Extra, 2019).


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