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Cuarentenas: pobreza y control político




Un tema altamente controversial son las cuarentenas. Solo después de casi un año de haberse aplicado indiscriminadamente (algunos países tuvieron 5 meses de confinamiento seguidos o más), David Navarro, encargado europeo de la Organización Mundial de la Salud, indica: “en la Organización Mundial de la Salud no abogamos por las cuarentenas como el principal medio de control de este virus”, debido a que “demasiadas restricciones dañan los medios de subsistencia de las personas y provocan resentimiento”. Igualmente, sostiene que la disponen “para reorganizar, reagrupar y reequilibrar sus recursos, y para proteger a los trabajadores de la salud que están agotados. Pero, en general, preferimos no hacerlo” (Navarro, 2020). Obviamente, surgen varias preguntas: ¿por qué esperaron casi un año para decir que no es el principal medio de control?, ¿si las cuarentenas servían para “reorganizar o reequilibrar” los recursos, no era necesaria en países que no lo hicieron?, ¿las cuarentenas no minimizan temporalmente el contagio, causando rebrotes a futuro por la pobreza y vulnerabilidad que generan?

A pesar de la argumentación de Navarro, las cuarentenas en el inicio de la pandemia se plantearon (y aún se hace) política y mediáticamente como la principal forma de combatir el virus. En China, Rusia, Cuba y unos diecesiete países asiáticos, mientras operaba el confinamiento general, el Estado proveía de alimentos y recursos básicos a la población. La mayoría de países Latinoamericanos aplican la cuarentena dejando a su suerte a las personas. Poblaciones completas rompen las restricciones para no morir de hambre. La sociedad se estratifica más aún, clases medias y altas pueden desempeñar el teletrabajo y aislarse, mientras las poblaciones más empobrecidas rinden trabajo físico y presencial cercano al a esclavitud. Casi cinco millones de latinoamericanos pierden su trabajo por mes y unos catorce millones de personas pasarán a situación de hambre a finales de 2020 (Naciones Unidas, 2020).

Las cuarentenas tienen mejores efectos en lugares donde el Estado se ocupa de solucionar los problemas alimentarios, seguridad social, salud y educación de la gente. Al contrario, los Estados con modelos neoliberales generan mayor desigualdad social, disminución de los salarios, precarización laboral, despidos, deserción escolar, enriquecimiento de la salud privada, y aprovechan los Estados de Excepción y otras prohibiciones para controlar política, conductual y militarmente a los pueblos.

Es totalmente ilógico que cuando se tiene el número más bajo de contagios se confine a la gente, incluso sana, y cuando se encuentran los picos más elevados se bajan todas las restricciones. Sin embargo, eso sucede en nuestros países. ¿Hay (o hubo) objetivos gubernamentales de crear pobreza, vulnerar a la población y causar disciplina psicológico-política para radicalizar los modelos autoritarios en lugar del control viral?

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